Loredano Rosin pertenece a la última generación de maestros vidrieros tradicionales de Murano que se formaron en las antiguas formas artesanales. Para bien o para mal, él y sus hermanos no fueron libres de elegir su profesión. Obligados por la geografía de su lugar de nacimiento, por la mentalidad local y, sobre todo, por la necesidad económica, empezaron a trabajar el vidrio en su adolescencia. Sólo más tarde, ya adultos, se dieron cuenta de lo afortunados que eran.
Cuando Loredano Rosin sólo tenía trece años, ya trabajaba más de diez horas al día. Después de esas largas horas le quedaba poco tiempo y energía para jugar o expresar su imaginación fuera del entorno laboral. Por eso, poco a poco, casi como un juego, empezó a jugar con el vidrio y poco a poco aprendió a manipularlo.
Loredano aprendió todas las técnicas tradicionales de la cristalería de Murano, pero el soplado de vidrio no le satisfacía. Más bien le atraía el proceso de dar forma a los vidrios de masa sólida. En 1965 le llegó una gran oportunidad: el horno “Fucina degli Angeli” buscaba maestros para realizar algunos proyectos importantes. La primera pieza en realizar fue Ninfas y Faunos de Pablo Picasso en “Fucina degli Angeli”. Para Loredano supuso un gran reto plasmar los diseños de artistas mundialmente famosos en una escultura de vidrio, sobre todo porque esos artistas no tenían en cuenta los límites técnicos del trabajo del vidrio.
El éxito que Loredano pudo alcanzar se debe sobre todo a la formación tradicional que recibió, que le permitió conocer todas las posibilidades que ofrece el material. También le ayudó el hecho de no haber trabajado nunca para otros escultores de vidrio, cuyos métodos podrían haber influido en su técnica. De este modo, tuvo libertad para experimentar e innovar sin patrones fijos de pensamiento y libre de ideas preconcebidas.
Diez años más tarde, cuando Loredano pudo abrir su propio estudio, empezó a desarrollar diseños y obras que transmiten su forma de ver y experimentar el mundo. Prefiere representar el aspecto figurativo del arte, que considera que le brinda la mayor oportunidad de describir al ser humano y sus sentimientos: el amor, la amistad y las parejas en general son temas recurrentes. Las figuras emparejadas ayudan a crear una tensión visual y emocional que busca constantemente en su obra, para mantener un equilibrio arquitectónico incluso en las piezas más abstractas.
[quote]Tengo una profunda relación con el vidrio. Parece que el propio vidrio quiere que le dé forma, que lo acaricie, que lo domine con fuerza mental y física creando la extensión de mi mente. No abuso de la naturaleza del vidrio, ni lo domino. Por eso me responde cuando lo moldeo y le doy vida – Loredano Rosin [/quote]










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